Segundo episodio: ¿Bañarse?
Al paso de las horas el ambiente en mi nuevo hogar se ponía cada vez más acalorado, no sabia el porque de tanto algetreo, ni la razón de las discusiones lo único que se me ocurrió fue bajar la cabeza y mostrar un ligero arrepentimiento de algo que ni siquiera sabia de lo que se trataba. No entiendo a las personas pensé, hundiéndome por un momento en mis pensamientos, recordando lo ocurrido en las últimas 48 horas, meditando por qué las personas hacen tremendo escándalo ante pequeños detalles, repentinamente fui jalado hacia la parte trasera de la casa, no sabia lo que pasaría pero algo dentro de mi me advertía que no iba hacer nada bueno por lo que tenia que estar alerta ante cualquier situación ya que lo poco que la experiencia en la vida me ha enseñado es que nada bueno ocurre en la parte trasera.
Entramos en un patio amplio yo aun preocupado y sin saber lo que pasaría, tratando de captar cualquier tipo de información que se filtraba de las personas a mi alrededor, hasta que escuche “necesita un baño”, estas palabras causaron en mi un gran temor aunque no puedo explicar el porque, nunca antes las había escuchado pero algo me decía que no seria nada bueno, con esta angustian sin razón empecé a inquietarme, fuese lo que fuese no iba a dejar que me ocurriera.

Imagen tomada de: http://www.nekanet.net/razas/asno_c.htm
Estaba como un loco sin poder tranquilizarme dando patadas por doquier sin saber exactamente el porque de mi temor e ira no lo comprendía aun……… Las personas a mi alrededor se comenzaron a impacientarse no sabían que hacer para lograr controlarme, sin darme cuenta de la repentina entrada de una niña al lugar, di una gran patada y sin querer le di en el pecho arrojándola a un metro de distancia. No no, no quise hacerlo pero ya nada podía remediarse, después de esto al fin me tranquilice mientras se llevaban a la pequeña a casa.
En mi cabeza aun escuchaba los sollozos de la pequeña, mientras me resignaba a mi suerte, este es el fin pensé inquisitivamente ya no me queda nada, solo lamentar mi triste suerte seguro se desharán de mi, para que tenerme soy un peligro para esta familia y para todas en general no merezco vivir, perdí esta ultima oportunidad que me da la vida, no se cuanto tiempo estuve sumergido en mis pensamientos ya que cuando me di cuenta un grupo de personas estaban mirándome fijamente como si entendieran por lo que estaba pasando y lo que sentía. Mi sorpresa fue mayor al ver que contrario a lo que pensaba en recibir el esperado castigo por mis acciones del día sucedió todo lo contrario ya que no dijeron nada y me acomodaron un lugar donde dormir. Este fue el primer intento de baño y pude sobrevivir a ello sin embargo sabia que no seria el único ni el último.
Esa noche no dormí tranquilo miles de preguntas me asaltaban, que abra sido ese comportamiento de las persona nunca antes visto, esto sin duda cambiaria mi modo de pensar sobre ellos ya que yo pensaba que las personas no tenían corazón y lo único que les importaba era ganar dinero, anduve despierto largas horas sin poder ellos ya que yo pensaba que las personas no tenían corazón y lo único que les importaba era ganar dinero, anduve despierto largas horas sin lograr dormir mis pensamientos vagaban alrededor de esas ideas.
Alrededor de las 2 de la madrugada al fin empezaba a conciliar sueño, pero en eso una inesperada visita me sobresalto, en un principio no pude reconocer la silueta ya que era demasiado pequeña para ser el amo y demasiado delgada para ser la ama, ¿quién será? , a medida que se acercaba ya no me quedaban dudas pero no puede ser ella me dije, no después de lo ocurrido, pero me equivoque si era ella y además no venia con las manos vacías sino que traía consigo dos cubetas, un jabón, una toalla y una gran manta.
No entendía lo que significaba aquello, pero debo confesar que para mi sorpresa esta actitud no me causo temor ni alteración alguna, aun no se el porque pero confiaba en ella como si hubiéramos sido viejos amigos de la infancia, como si ella fuera mi hermana pequeña a la cual tendría que cuidar. Ella se acercaba lentamente a cada paso mi corazón se aceleraba, por fin estábamos frente a frente…… Ella con un ligero temblor a penas notable pero con gran valor toco mi lomo rozando con esos pequeños y suaves dedos, cada vez con más confianza mientras me decía que me entendía y sabia lo que estaba sintiendo.
Me entendía que era lo que trataba de decir no sabia lo que se tramaba pero aun así confiaba en ella.Mientras ella se agachaba lentamente y tomaba un jarro de la cubeta, esta actitud causo un leve temblor en mí, lo noto y se acerco cariñosamente susurrándome tiernamente al oído: “Te perdono”, se que la circunstancias en las que nos conocimos no fueron las mejores pero pongámosle un punto final, borrón y cuenta nueva, empecemos de cero nuevamente, ah y por cierto soy Lizbet. No se con exactitud lo que esas palabras causaron en mi pero sentía un fuerte calor que me empezaba a recorre por todo el cuerpo, Lizbet este es nombre de esta pequeña y tierna niña, al fin lo supe; mientras tanto ella me acercaba el jarro y….. ¡Ah! que frió que es este liquido que se me estaba echando, no sabio lo que era y me comenzaba a impacientar y alborotar, esta descontrolándome nuevamente, pero en eso alce la vista y vi sus ojos, esos ajos confortables que con solo mirarlos pueden llegar a calmar al bestia más fiera e indomable.
Por un momento me sorprendió su actitud ya que yo esperaba verla correr a casa asustada pero por el contrario ella no se movió ni se veía en ella rastros de alarma; mi mente estaba en blanco no sabia lo que ocurriría pensé que con este ultimo acto ella ya no iba querer verme otra ves.
No se cuanto tiempo pasamos en silencio mirando cada uno al otro, y fue ella que rompió el hielo se acerco a mi yo aun con un leve seño de desconfianza el cual se rompió al instante en que ella volvía acariciarme, “Te entiendo, a mi también me asustaba” me dijo, en un primer momento no entendí plenamente el significado de aquellas palabras pero desde ese momento algo para mi estaba bien claro yo podía confiar desde ese momento en Elizabet.
Con valentía Elizabet empezó nuevamente, esta ves ya no me disgusto tanto e increíblemente no sabia el porque había sentido tanto miedo al principio. Ahora, podría ser que incluso me agrade esa nueva sensación.
Después de unos minutos Elizabet acabo al fin y después de esto empecé a sentir una gran frescura y alivio como si me hubieran quitado una gran carga, medite unos momentos sobre el comportamiento cobarde que había demostrado durante el día. Solo querían mi bienestar y yo me comportaba absurdamente me dije. Ella viéndome pensativo se acerco y me seco, se acabo me dijo ahora ya estas limpio; luego de esto me llevo y acurruco en un rincón del viejo granero tapándome con una gran manta.
Este fue mi primer baño pensé mientras se alejaba pero estaba seguro que no seria el ultimo. Además me había dado cuenta de algo: “Estar en este nuevo hogar seria diferente a la vida que llevaba antes y tendría que aprender a convivir con las personas” pero una idea me alentaba a continuar y soportar todo esto; “no lo haría solo ya que había conocido a una nueva y gran amiga”.

Imgen tomada de:
Napa History.com;
http://www.napahistory.com/napa_soda_springs_photo_collecti.htm
Correccion:
¿Bañarse?
Al paso de las horas el ambiente en mi nuevo hogar se ponía cada vez más acalorado, no sabia el por que de tanto ajetreo, ni la razón de las discusiones lo único que se me ocurrió fue bajar la cabeza y mostrar un ligero arrepentimiento de algo que no sabia que era.
No entiendo a las personas meditaba, recordando lo ocurrido en las ultimas 48 horas; no entendía el por qué las personas hacen tanto escándalo ante pequeños detalles, repentinamente fui jalado hacia la parte trasera, aunque yo no sabia lo que ocurriría, algo en mi me decía que no seria nada bueno, por lo cual tendría que estar alerta ante cualquier situación, ya que la experiencia me había enseñado a no confiar en las personas.
Entramos en un patio amplio yo aun preocupado y sin saber lo que pasaría, trataba de escuchar cualquier información de la gente a mi alrededor, hasta que escuche “necesita un baño”, estas palabras causaron en mi un gran temor aunque no sabia el por qué. Nunca antes las había escuchado pero algo decía que no seria nada bueno, por lo tanto no iba a dejar que me ocurriera.
Estaba como un loco dando patadas por doquier sin saber exactamente el por qué de mi temor e ira no lo comprendía Las personas a mi alrededor se comenzaban a impacientarse, no sabían que hacer para controlarme.
Di una gran patada sin haberme dado cuenta de la repentina llegada de una chica, para mi mala suerte la chica recibió el golpe, arrojándola a un metro de distancia.
No no, no quise hacerlo, pero ya nada podía remediarse, después de esto al fin me tranquilice mientras se llevaban a la pequeña a casa.
En mi cabeza aun escuchaba los sollozos de la pequeña, mientras me resignaba a mi suerte, este es el fin pensé mientras lamentaba mi triste suerte, seguro se desharán de mi; para que tenerme soy un peligro para esta familia y para todas en general no merezco vivir, no se cuanto tiempo estuve sumergido en mis pensamientos ya que cuando me di cuenta las personas habían vuelto, mirándome fijamente como si entendieran lo que sentía. Mi sorpresa fue mayor al ver que contrario a l merecido castigo que pensaba en recibir, no dijeron nada y simplemente me acomodaron un lugar donde dormir. Este fue el primer intento de baño y pude sobrevivir a ello sin embargo sabia que no seria el único ni el último.
Esa noche no dormí tranquilo miles de preguntas me asaltaban, que abra sido ese comportamiento de las persona nunca antes visto, esto sin duda cambiaria mi modo de pensar sobre ellos ya que yo pensaba que a las personas lo único que les importaba era ganar dinero, anduve despierto largas horas, mis pensamientos vagaban alrededor de esas ideas.
Alrededor de las 2 de la madrugada al fin empezaba a conciliar sueño, pero en eso una inesperada visita me sobresalto, en un principio no reconocí la silueta, ¿quién será? , a medida que se acercaba ya no me quedaban dudas pero no puede ser ella me dije, no después de lo ocurrido, pero me equivoque si era ella y además no venia con las manos vacías sino que traía consigo dos cubetas, un jabón, una toalla y una gran manta.
No entendía lo que significaba aquello, pero debo confesar que para mi sorpresa no me causo temor ni alteración alguna, No sabia porque confiaba en ella como si nos hubiéramos conocido desde antes. Ella se acercaba lentamente a cada paso mi corazón se aceleraba, por fin estábamos frente a frente….
Ella con un ligero temblor a penas visible toco mi lomo con esos pequeños y suaves dedos, cada vez con más confianza, te entiendo dijo al fin.
Me entendía que era lo que trataba de decir no sabia lo que se tramaba pero aun así confiaba en ella. Mientras ella se agachaba lentamente y tomaba un jarro de la cubeta, esta actitud me inquietaba, lo noto y se acerco cariñosamente susurrándome tiernamente al oído: “Te perdono”, se que la circunstancias en las que nos conocimos no fueron las mejores pero empecemos de cero nuevamente, ah y por cierto soy Lizbet. No se con exactitud lo que esas palabras causaron en mi pero sentía un fuerte calor que me empezaba a recorre por todo el cuerpo, Lizbet ese era el nombre de esa hermosa chica, al fin lo sabia; mientras tanto ella me acercaba el jarro y…. ¡Ah! que frió que es este liquido que me estaba echando, no sabio lo que era y me comenzaba a impacientar y alborotar, descontrolándome nuevamente, pero en eso alce la vista y vi sus ojos, esos ajos confortables que con solo mirarlos pueden llegar a calmar al bestia más fiera e indomable.
Me sorprendió su actitud ya que yo esperaba verla correr a casa asustada pero al contrario ella no se movió ni se veían rastros de alarma; mi mente estaba en blanco no sabia lo que ocurriría pensé que con este ultimo acto ella ya no iba a querer verme más.
No se cuanto tiempo pasamos en silencio mirando el uno al otro, fue ella que rompió el hielo se acerco a mi yo aun con un poco de desconfianza la cual se rompió al instante en que ella volvía acariciarme, “Te entiendo, a mi también me asustaba”, en un primer momento, decía. No entendí plenamente el significado de aquellas palabras pero desde ese momento algo para mi estaba claro yo podía confiar desde ese momento en Lizbet.
Con valentía Lizbet empezó nuevamente, esta ves ya no me disgusto tanto e increíblemente no sabia el porque había sentido tanto miedo al principio. Ahora, podría ser que incluso me agrade esa nueva sensación.
Después de unos minutos Lizbet acabo al fin y después de esto empecé a sentir una gran frescura y alivio como si me hubiera quitado una gran carga, medite sobre el cobarde comportamiento del día. Solo querían mi bienestar y yo me comportaba absurdamente me dije. Ella viéndome pensativo se acerco y me seco, se acabo me dijo ahora ya estas limpio, llevándome y acurrucándome en un rincón del viejo granero tapándome con la gran manta.
Este fue mi primer baño pensé mientras se alejaba pero estaba seguro que no seria el ultimo. Además me había dado cuenta de algo: “Estar en este nuevo hogar seria diferente a la vida que llevaba antes, tendría ahora que aprender a convivir con las personas”. Pero una fuerte idea me alentaba a continuar; “no lo haría solo ya que había conocido a una nueva y gran amiga”.
Corrección:
¿Bañarse?
Al paso de las horas el ambiente en mi nuevo hogar se ponía cada vez más acalorado, no sabia el por que de tanto ajetreo, ni la razón de las discusiones lo único que se me ocurrió fue bajar la cabeza y mostrar un ligero arrepentimiento de por algo que no sabia que era.
No entiendo a las personas meditaba, recordando lo ocurrido en las ultimas 48 horas; no entendía el porqué las personas hacen tanto escándalo ante pequeños detalles.
Repentinamente fui jalado hacia la parte trasera, aunque yo no sabia que ocurriría, algo en mi me advertía que no seria nada bueno, por lo cual tendría que estar alerta ante cualquier situación, ya que la experiencia me había enseñado a no confiar en las personas.
Entramos en un patio amplio, yo aun preocupado y sin saber lo que pasaría, trataba de escuchar cualquier información de la gente a mi alrededor, hasta que escuche: “necesita un baño”, estas palabras causaron en mi un gran temor aunque no sabia el por qué. Nunca antes las había escuchado, pero sentía que no seria nada bueno, por lo tanto no iba a dejar que me ocurriera.
Estaba como un loco dando patadas por doquier sin saber exactamente el porqué de mi temor e ira no lo comprendía.
Las personas a mi alrededor se comenzaban a impacientarse, no sabían que hacer para controlarme.
Di una gran patada sin haberme dado cuenta de la repentina llegada de una chica, para mi mala suerte ella recibió el golpe, arrojándola a un metro de distancia.
No no, no quise hacerlo, pero ya nada podía remediarse, después de esto al fin me tranquilice mientras se llevaban a la pequeña a casa.
En mi cabeza aun escuchaba los sollozos de la pequeña, mientras me resignaba a mi suerte, este es el fin pensé mientras me lamentaba tristemente, seguro se desharán de mi; para que tenerme soy un peligro para esta familia y para todos en general, no merezco vivir.
No se cuanto tiempo estuve sumergido en mis pensamientos ya que cuando me di cuenta las personas habían vuelto; mirándome fijamente como si entendieran lo que sentía. Mi sorpresa fue mayor al ver que contrario al merecido castigo que pensaba en recibir, no dijeron nada y simplemente me acomodaron un lugar donde dormir. Este fue el primer intento de baño y pude sobrevivir a ello sin embargo sabia que no seria el único ni el último……..
Esa noche no dormí tranquilo miles de preguntas me asaltaban, que abra sido ese comportamiento que nunca antes lo había visto, esto sin duda cambiaba mi modo de pensar sobre ellos ya que suponía que para las personas lo único importante es ganar dinero, mis pensamientos vagaban alrededor de esas ideas, anduve despierto largas horas.
Alrededor de las 2 de la madrugada al fin empezaba a conciliar sueño, pero en eso una inesperada visita me sobresalto, en un principio no la reconocía, ¿quién será? , a medida que se acercaba ya no me quedaban dudas pero no puede ser ella me dije, no después de lo ocurrido. Pero me equivoque si era ella y además no venia con las manos vacías sino que traía consigo dos cubetas, un jabón, una toalla y una gran manta.
No entendía lo que significaba aquello, pero debo confesar que para mi sorpresa no me causo temor, ni alteración alguna, No sabia porque confiaba en ella, como si fuéramos viejos amigos. Ella se acercaba lentamente a cada paso mi corazón se aceleraba, por fin estábamos frente a frente….
Ella con un ligero temblor a penas visible acaricio mi lomo, con esos pequeños y suaves dedos, cada vez con más confianza; te entiendo dijo al fin.
Me entendía que trataba de decir; no sabia que tramaba pero aun así confiaba en ella. Mientras ella se agachaba lentamente y tomaba un jarro de la cubeta, esta actitud me inquietaba, ella lo noto y acercándose cariñosamente me susurró al oído: “Te perdono”; se que la circunstancias en las que nos conocimos no fueron las mejores pero empecemos de cero nuevamente….. ¡Ah! y por cierto soy Lizbet. No se con exactitud lo que causaron esas palabras en mi, pero sentía un fuerte calor que me empezaba a recorre por todo el cuerpo, Lizbet ese era el nombre de esa hermosa chica, al fin lo sabia.
Mientras tanto ella me acercaba el jarro y…. ¡Ah! que frió que es este liquido que me estaba echando, no sabio que era, pero comenzaba a alborotar e impacientarme, descontrolándome nuevamente, pero en eso alce la vista y vi sus ojos, esos ajos confortables que con solo mirarlos pueden llegar a calmar a la bestia más fiera e indomable.
Me sorprendió su actitud ya que yo esperaba verla correr a casa asustada, pero al contrario ella no se movió, ni se veían rastros de alarma; mi mente estaba en blanco no sabia lo que ocurriría, pensé que con este ultimo acto ella ya no iba a querer verme más.
No se cuanto tiempo pasamos en silencio mirándonos el uno al otro, fue ella quien rompió el hielo, se acerco a mi, yo aun con un poco de desconfianza la cual se rompió al instante en que ella volvía acariciarme, “Te entiendo, a mi también me asustaba la primera vez ”, decía. No entendí plenamente el significado de aquellas palabras pero en ese momento algo para mi estaba claro yo podía confiar desde ahora en Lizbet.
Con valentía Lizbet empezó nuevamente, esta ves ya no me disgusto tanto e increíblemente no sabia el porque había sentido tanto miedo al principio. Ahora, podría ser que incluso me agrade esa nueva sensación.
Después de unos minutos Lizbet acabo al fin; después de esto empecé a sentir una gran frescura y alivio, como si me hubiera quitado una gran carga, medite sobre mi cobarde comportamiento del día. Solo querían mi bienestar y yo me comportaba absurdamente me dije.
Ella viéndome pensativo se acerco y me seco, se acabo me dijo ahora ya estas limpio. Llevándome y acurrucándome, en un rincón del viejo granero, tapándome con la gran manta.
Este fue mi primer baño pensé mientras se alejaba pero estaba seguro que no seria el ultimo. Además me había dado cuenta de algo: “Estar en este nuevo hogar seria diferente a la vida que llevaba antes, tendría ahora que aprender a convivir con las personas”. Pero una fuerte idea me alentaba a continuar; “no lo haría solo ya que había conocido a una nueva y gran amiga”.